El combustible de hidrógeno no está despegando en los automóviles de pasajeros tan rápido como se esperaba, pero los principales actores industriales como Bosch y BMW están redoblando su apuesta por la tecnología, no para vehículos personales, sino para la logística y la fabricación de vehículos pesados. Aquí es donde el hidrógeno tiene mayores posibilidades de demostrar primero su viabilidad.
Bosch: los camiones como primer avance del hidrógeno
Bosch considera que el hidrógeno es crucial para la descarbonización futura y está poniendo su dinero en lo que dice. La compañía ha desplegado un camión articulado de 40 toneladas propulsado por su propio módulo de energía de pila de combustible (FCPM) en su planta de Nuremberg, Alemania. Esto no es sólo una demostración; Bosch proyecta una capacidad global de energía de hidrógeno de 100-170 GW para 2030, con un potencial de ingresos de miles de millones.
El éxito del FCPM depende de un principio simple: las pilas de combustible y los electrolizadores son dos caras de la misma moneda. Las pilas de combustible combinan hidrógeno y oxígeno para producir electricidad, mientras que los electrolizadores utilizan electricidad para dividir el agua en hidrógeno y oxígeno. Bosch está desarrollando estratégicamente ambas tecnologías en conjunto. Ya miles de camiones en todo el mundo funcionan con sistemas de pila de combustible de Bosch, y la producción de FCPM a gran escala comenzó en 2023.
El camión Iveco en Nuremberg recorrerá casi 7.500 millas al año, con una autonomía de 500 millas con 70 kg de hidrógeno almacenado a 700 bar. Combinado con paquetes de baterías, el sistema ofrece 400 kW de potencia y los tiempos de repostaje coinciden con los de un camión diésel.
BMW: infraestructura de hidrógeno para la fabricación sostenible
Mientras tanto, BMW está invirtiendo en la infraestructura necesaria para hacer del hidrógeno un componente central de su proceso de fabricación. La compañía planea conectar su planta de Leipzig a un ducto de hidrógeno de 1,2 millas para 2027, convirtiéndose en la primera instalación a nivel mundial en recibir hidrógeno a través de este método.
BMW tiene la intención de utilizar este abundante suministro de hidrógeno para procesos que consumen mucha energía, como hornos de curado en talleres de pintura, reduciendo su huella de carbono en un sector donde la electrificación es difícil. La medida subraya la tendencia más amplia de los gigantes industriales a reconocer el potencial del hidrógeno para descarbonizar más allá del transporte.
“El hidrógeno se considera una forma sostenible de producir energía en las instalaciones de fabricación de automóviles”, lo que lo convierte en una opción lógica para las operaciones de BMW que consumen mucha energía.
La atención se centra en las aplicaciones industriales. A diferencia de los vehículos de consumo, los camiones pesados y las plantas de fabricación tienen una demanda constante y puntos de repostaje/distribución centralizados, lo que hace que el hidrógeno sea más práctico y rentable. Este cambio estratégico sugiere que las primeras victorias importantes del hidrógeno probablemente se producirán en el espacio B2B antes de que gane terreno en el mercado de automóviles de pasajeros.






















