Se ha ordenado a Toyota Australia que revise su último anuncio de Hilux después de las quejas sobre la descripción del transporte inseguro de animales. El comercial, titulado “El flautista”, mostraba a docenas de perros saltando a la caja de una camioneta en movimiento, abandonando otros vehículos en el proceso. El Panel Comunitario de Normas Publicitarias de Australia dictaminó que el anuncio violaba los códigos de seguridad al mostrar animales sueltos en tránsito, a pesar de las afirmaciones de Toyota de que era una representación alegre y exagerada.
La controversia se desarrolla
El anuncio muestra perros abandonando camionetas rivales (modelos más antiguos de Ford Rangers, Mitsubishi Tritons y Mazda BT-50) para amontonarse en la plataforma de carga del Hilux. Luego, el anuncio exagera al mostrar la bandeja del camión repleta de perros, apilados como productos agrícolas. Si bien Toyota defendió la dirección creativa como divertida e intencionalmente exagerada, los espectadores expresaron su preocupación por el comportamiento peligroso. El informe del caso del panel declaró que el anuncio “representa un comportamiento peligroso y potencialmente ilegal”, ya que los perros deben estar atados o sujetos de forma segura durante el transporte. Toyota aclaró que se utilizaron animales entrenados, con CGI que mejoraban las secuencias de conducción dinámicas, y que ningún perro resultó herido durante la producción.
Un patrón de cuestiones regulatorias
Este incidente no es aislado. Toyota se ha enfrentado repetidamente a la censura por sus campañas de marketing en Australia. El año pasado, se retiró un anuncio del GR Yaris por promover la conducción insegura con saltos a alta velocidad y derrapes. Otro comercial de GR Yaris de 2021 fue prohibido brevemente por mostrar ruedas patinando en un camino de tierra. El propio Hilux ha sido objeto de escrutinio, con una campaña en el Reino Unido prohibida en 2023 por promover la conducción todoterreno “ambientalmente irresponsable”.
Por qué esto es importante
Estos choques regulatorios resaltan una tensión más amplia entre el marketing vanguardista y los estándares de seguridad pública. Los fabricantes de automóviles suelen traspasar los límites para captar la atención, pero los reguladores son cada vez más sensibles a las descripciones de comportamientos riesgosos. La tendencia refleja una creciente conciencia sobre el bienestar animal, las prácticas de conducción responsable y el impacto ambiental. La controversia publicitaria del Hilux plantea dudas sobre si las marcas pueden equilibrar eficazmente la expresión creativa con consideraciones éticas.
El fallo del Panel Comunitario de Estándares de Publicidad de Australia requiere que Toyota modifique el comercial si tiene la intención de continuar transmitiéndolo. Este caso sirve como recordatorio de que incluso las exageraciones divertidas pueden infringir las normas de seguridad y los estándares comunitarios.






















