Cuba está lidiando con una agobiante escasez de combustible, lo que obliga a los ciudadanos a esperar meses para recibir raciones limitadas de gasolina y alimenta un mercado negro donde los precios se han disparado a un estimado de 24 dólares por galón. La crisis surge de la interrupción de los envíos de petróleo, exacerbada por la creciente presión del gobierno de Estados Unidos durante el gobierno del expresidente Trump.
Desglose de la cadena de suministro
Durante años, Cuba dependió en gran medida de las importaciones de petróleo de Venezuela. Sin embargo, con la inestabilidad política en Venezuela, esos suministros se han agotado. El gobierno cubano ha respondido implementando un sistema de racionamiento que requiere que los ciudadanos reserven citas a través de una aplicación administrada por el gobierno, pero los tiempos de espera a menudo se miden en semanas o incluso meses.
Un residente de La Habana informó que le habían asignado el número de cita “siete mil y pico” en una gasolinera local, donde sólo se llenan 50 espacios diarios. La demanda es tan alta que se han formado algunos grupos en línea para ayudar a las personas a conseguir combustible; las estaciones procesan hasta 90 citas por día, pero muchas enfrentan colas con miles de personas por delante.
Aumento del mercado negro
La grave escasez ha desencadenado un próspero mercado negro, donde el combustible ahora se vende a aproximadamente 6 dólares por litro (0,26 galones), equivalente a 24 dólares por galón, un precio asombroso en un país donde muchos trabajadores gubernamentales ganan menos de 20 dólares al mes.
Política estadounidense y respuesta cubana
La crisis está directamente relacionada con las agresivas políticas económicas de Estados Unidos hacia Cuba, incluidas sanciones que obstruyen las entregas de petróleo. El expresidente Trump amenazó con imponer aranceles a cualquier país que continuara suministrando combustible a la isla. El Viceprimer Ministro de Cuba ha condenado lo que califica como “persecución a los barcos” que transportan combustible, ya que se da prioridad a servicios esenciales como la distribución de agua. Incluso los servicios básicos, como la recolección de basura, se han visto afectados, lo que ha provocado condiciones insalubres en las zonas urbanas.
Enfrentamiento diplomático
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, ha expresado su voluntad de negociar con Estados Unidos, pero sólo bajo condiciones de “respeto a nuestra soberanía, nuestra independencia y nuestra determinación”. Las conversaciones entre funcionarios estadounidenses y Cuba siguen siendo inciertas y parece poco probable que se produzca un alivio inmediato.
La situación pone de relieve cómo las presiones geopolíticas pueden traducirse rápidamente en crisis humanitarias, especialmente en países que dependen de cadenas de suministro externas. Sin intervención, la crisis del combustible seguirá empeorando las condiciones de vida de los cubanos comunes y corrientes.
