El fabricante de automóviles chino BYD ha anunciado un gran avance en la tecnología de baterías de vehículos eléctricos (EV): una nueva batería capaz de recargarse completamente en menos de 10 minutos. Este avance, denominado “Flash-charge”, debutará en el Denza Z9 GT, un modelo cuyo lanzamiento está previsto para finales de este año en el Reino Unido.
La ventaja de la velocidad: comparable al repostaje de gasolina ⛽️
La batería Blade de segunda generación puede manejar hasta 1500 kW de potencia de carga, una velocidad que, según BYD, rivaliza con el tiempo que lleva llenar un automóvil de gasolina tradicional. Las pruebas en el mundo real muestran una carga del 10 al 70 % en solo 5 minutos y una carga completa del 10 al 97 % en 9 minutos en condiciones óptimas. Incluso en condiciones de frío extremo (-30 °C), una carga del 20 al 97 % tarda sólo 12 minutos.
Este es un salto significativo más allá de las capacidades de carga actuales. La nueva batería también tiene un 5% más de densidad energética que su predecesora, que ya ofrecía capacidades de hasta 150 kWh. El Denza Z9 GT utiliza un paquete de 100 kWh como configuración inicial.
El truco: infraestructura de carga dedicada 🔌
Para alcanzar estas velocidades, los vehículos deben utilizar las estaciones de carga Flash patentadas por BYD. Estas estaciones son actualmente los únicos cargadores públicos a nivel mundial capaces de entregar una potencia tan alta. BYD planea expandir la red en toda Europa, aunque no se ha publicado un cronograma específico. Hasta el momento, hay 4.239 estaciones en China, y está previsto construir 15.000 más para finales de año.
A modo de contexto, el cargador público más rápido de Europa (Ionity) ofrece 600 kW, y el Lotus Emeya es el vehículo eléctrico de producción más rápido capaz de utilizar hasta 400 kW. Mercedes-Benz también está buscando una tecnología de carga de alta velocidad similar, alcanzando 900 kW en las pruebas, pero el sistema actual de BYD sigue siendo la solución comercialmente viable más rápida.
Qué significa esto: un posible punto de inflexión 🔄
La tecnología de carga ultrarrápida de BYD aborda uno de los mayores inconvenientes de los vehículos eléctricos: los largos tiempos de recarga. Si se adopta ampliamente, esto podría acelerar el cambio hacia la movilidad eléctrica al hacer que poseer vehículos eléctricos sea tan conveniente como usar vehículos de gasolina. La clave será el despliegue de la infraestructura de carga necesaria, que sigue siendo el mayor obstáculo.
Esta innovación plantea interrogantes sobre la rapidez con la que responderán otros fabricantes de automóviles y si la carga estandarizada de alta velocidad se convertirá en la nueva norma. La carrera para eliminar la “ansiedad de alcance” y los “retrasos en la carga” se está acelerando rápidamente.





















