El nuevo Dodge Charger Sixpack no alcanza al Challenger en pruebas clave

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El último Charger Sixpack de dos puertas de Dodge, equipado con un motor biturbo de seis cilindros, no está a la altura de su predecesor V-8, el Challenger R/T Scat Pack, en métricas críticas de rendimiento. Si bien el nuevo Charger cuenta con una aceleración más rápida, se queda atrás en agarre y frenado, lo que genera dudas sobre si el muscle car moderno está evolucionando en la dirección correcta.

Discrepancias de desempeño

Las pruebas revelan que el Challenger R/T Scat Pack Widebody 2019 superó al nuevo Charger en manejo y potencia de frenado. El Challenger logró 0,96 g en la pista de derrape, mientras que el Charger logró solo 0,90 g. Más importante aún, el Challenger requirió sólo 148 pies para detenerse desde 70 mph, en comparación con los 177 pies del Charger. Esta diferencia se atribuye en gran medida al mayor peso del Charger (4889 lbs frente a 4352 lbs del Challenger) y a la falta de opciones de neumáticos de verano en el momento de la prueba.

Dodge reconoce el problema de los neumáticos y afirma que los neumáticos de verano estarán disponibles para el Charger a gasolina a finales de este año, pero eso no cambia los datos actuales. La penalización de peso por sí sola hace que el Charger sea menos ágil y requiere más distancia para desacelerar.

Aceleración: una mezcla de cosas

A pesar de las deficiencias en manejo y frenado, el Charger Sixpack acelera más rápido que el antiguo Challenger. Alcanza las 60 mph en 3,7 segundos, dos décimas más rápido que los 3,9 segundos del Challenger. El Charger también corre el cuarto de milla más rápido (12,1 segundos a 116 mph frente a 12,4 segundos a 114 mph ). Sin embargo, el motor V-8 de aspiración natural del Challenger se siente más receptivo, registrando un tiempo más rápido de 5 a 60 mph de 4,2 segundos en comparación con los 4,8 segundos del Charger.

El cambiante panorama de los Muscle Cars

El cambio de potencia V-8 a seis cilindros turboalimentados en los autos potentes de Dodge genera un debate sobre lo que realmente define a este segmento. El nuevo Charger prioriza la velocidad en línea recta por encima de todo, mientras que el antiguo Challenger ofrecía una experiencia de conducción más equilibrada. Esta transición refleja una tendencia más amplia de la industria: los fabricantes están optimizando las cifras de rendimiento en bruto y, al mismo tiempo, sacrifican potencialmente las características tradicionales de los muscle car.

El hecho de que el Dodge Charger Daytona eléctrico ofrezca neumáticos de verano resalta un extraño descuido en la configuración del modelo de gasolina. Aún no está claro si esto fue intencional o una limitación temporal, pero subraya la evolución de las prioridades en la alineación de Dodge.

En última instancia, el nuevo Charger Sixpack acelera más rápido que su predecesor V-8, pero a costa del agarre y el rendimiento de frenado. Que esta compensación sea aceptable depende de las preferencias individuales y de cómo se define un muscle car moderno.