El coche eléctrico más pequeño del mundo es una sola molécula

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La mayoría de la gente se imagina un Nissan Leaf cuando escuchan “vehículo eléctrico”. Es un hatchback. Tiene capacidad para cinco personas. Es práctico. El Mitsubishi i es aún más pequeño, con sólo 62,4 pulgadas de ancho. La lógica dicta esta tendencia. Los coches más pequeños pesan menos. Menos peso significa más autonomía con el mismo paquete de baterías. Es una ecuación física simple.

Pero los científicos de Suiza y los Países Bajos adoptaron la filosofía de “menos es más” y la rompieron.

Construyeron lo que técnicamente es el coche eléctrico más pequeño del mundo. No busques espacio de carga. No espere que lo lleve a la oficina. Tiene tracción a las cuatro ruedas estándar, pero necesitarás un microscopio para verlo.

Una molécula con ruedas

Este no es un auto que se estaciona en un garaje. Es una molécula diseñada a medida. En concreto, tiene un tallo con cuatro ramas. Parece una H mayúscula.

Cada rama gira. Actúan como ruedas.

¿La fuente de energía? Un microscopio de efecto túnel. La punta de ese microscopio tiene el tamaño de un solo átomo. Cuando se acerca a la molécula, los electrones saltan del microscopio al coche. Las ruedas absorben esa carga. Cambian de forma con un movimiento giratorio. Toda la molécula se mueve.

Una carga mueve el vehículo unas seis milmillonésimas de metro. Eso es pequeñito. También es increíblemente preciso.

Condiciones de funcionamiento

Hay trampas. Muchos de ellos.

No puedes conducir esto en una autopista. No puedes conducir esto bajo la lluvia. El experimento requiere un vacío. La temperatura debe ser de -446,8 grados Fahrenheit. Eso es menos 266 grados centígrados. Hace más frío que en la mayoría de los lugares del universo.

Entonces, ¿por qué construirlo? Los científicos admiten que todavía no están del todo seguros. Pero apunta a una nueva dirección en la nanotecnología.

¿Por qué empezar poco a poco?

La mayoría de la tecnología comienza en grande y se reduce. Las computadoras alguna vez llenaron pisos enteros. Ahora caben en tu bolsillo. La nanotecnología cambia ese guión. Comienza con la materia en la escala más pequeña posible.

Manipulando moléculas individuales, los investigadores esperan crear nuevas máquinas. Podrían diseñar nuevas proteínas. Podrían construir materiales orgánicos que no existen en la naturaleza. Quizás nunca viajemos en este coche eléctrico. Pero podría ser la base para otros avances.

Sólo recuerda dónde lo estacionaste. No podrás encontrarlo con tus ojos.